Una casa con historia, personas con alma

Un lugar para parar, respirar y volver a lo esencial

Estasía Alojamiento Rural nace de una historia real.

De una casa.

Y de una decisión.

 

Casa Estasía, con más de 300 años de antigüedad, forma parte de nuestra historia. Sus muros de piedra, su era, sus espacios… han visto pasar el tiempo, la vida en el pueblo y los recuerdos de quienes la habitaron. Ha sido durante generaciones, y sigue siendo, el hogar de esta familia y parte esencial de la vida de Sopeira.

 

La casa familiar, una de las más grandes del pueblo, está conectada a través del “paset” (un pasadizo voladizo sobre la calle Mayor, único en el municipio y característico de los cascos antiguos del Pirineo) a la era.  

Con el paso del tiempo, la antigua era —donde antes se trillaba el grano y se almacenaban los forrajes y los corrales— quedó en desuso.

 

Poco a poco, ese espacio que había sido el corazón de la casa empezó a apagarse. Hasta que Mario, el hijo pequeño de Paqui y Pepe, decidió volver. Tras finalizar sus estudios, tomó una decisión que cambiaría el rumbo de la casa familiar: regresar a Sopeira, continuar con el legado y dar una nueva vida a aquello que parecía olvidado.

Así empezó todo

No como una simple reforma, sino como una forma de darle una nueva vida sin perder su esencia. Lo que en un principio era una idea, pronto se convirtió en un proyecto real. Convertir una antigua era en cinco apartamentos donde seguir creando historias.

Mario se implicó desde el primer momento, trabajando mano a mano con los obreros, cuidando cada detalle, respetando la esencia original y apostando por una rehabilitación honesta. Cada pared, cada viga y cada rincón han sido trabajados con respeto, paciencia y mucho esfuerzo.

No se trataba de construir algo nuevo.

Se trataba de recuperar lo que ya tenía alma.

En 2011, tras meses de trabajo, la antigua era se transformó en lo que es hoy Estasía Alojamiento Rural. Y como no podía ser de otra manera, se celebró como se celebran las cosas importantes en los pueblos: con una comida compartida entre familia, trabajadores y vecinos. Una forma de inaugurar no solo un espacio, sino una nueva etapa.  

 

Hoy, Estasía Alojamiento Rural es ese lugar donde pasado y presente se encuentran.

Hoy, ese lugar sigue vivo.

Y ahora también puede ser parte de tu historia.

Cinco generaciones cuidando de un mismo lugar

Estasía no se entiende sin las personas que hay detrás. Lo que empezó como una casa familiar, hoy sigue siéndolo. Con el mismo cuidado, la misma cercanía y el mismo vínculo con el entorno.

Mario, junto a Nuria y Nora, representan la quinta generación que da vida a este lugar. Son quienes hoy te reciben, te orientan y hacen que la experiencia sea algo más que una estancia.

 

Porque aquí no eres un cliente más. Eres alguien que llega a una casa donde todo se ha hecho pensando en cómo te vas a sentir.

 

No es solo un alojamiento rural.

Es una historia que continúa.

Y ahora, puede cruzarse con la tuya.